Inmigrante mexicano obtiene maestría en Texas Tech y paga deuda estudiantil vendiendo cascarones
Carlos Ocegueda convirtió una tradición cultural en un negocio exitoso de seis años en Lubbock
LUBBOCK, Texas (Telemundo Lubbock) — Carlos Ocegueda llegó a Lubbock en 2013 con dos metas: aprender inglés y continuar su preparación académica. Siete años después, el inmigrante mexicano completó una maestría en Administración de Negocios en el Rawls College of Business de Texas Tech University y fundó un negocio familiar que le ayuda a pagar su deuda estudiantil de aproximadamente $50,000.
Ocegueda cursó su maestría entre enero de 2019 y diciembre de 2020, un programa de dos años diseñado para adultos con vida laboral. Las clases se realizaban un fin de semana cada mes, lo que le permitió trabajar durante la semana.

Actualmente, Ocegueda trabaja como auditor para CMMS CPAs & Advisors PLLC en Levelland.
“El proceso empieza primero perdiendo el miedo, porque entrar a una cultura donde el idioma no es el nuestro requiere mucho miedo y el valor de saber que uno puede afrontar esos miedos”, dijo Ocegueda.
De préstamos estudiantiles a negocio familiar
Para financiar sus estudios, Ocegueda solicitó préstamos estudiantiles. Con el remanente de esos préstamos, decidió invertir en un negocio de cascarones de confeti, una tradición asociada con la Pascua y la celebración de la resurrección de Jesucristo.
“En vez de gastarlo en alguna otra cosa, me invitaron a participar en este negocio y de ahí se me metió la idea de que esto iba a ser nuestro empuje para pagar la escuela”, dijo.
El negocio lleva seis años en operación y toda su familia participa en el proceso. Ocegueda dice que compiten con precios accesibles mientras mantienen un producto de calidad.

La operación maneja aproximadamente 100,000 cascarones, empaquetados en bolsas de 100 huevos cada una. Su familia le ayuda a vender en la intersección de la calle 50 y la avenida University cada sábado por la mañana. Para el final de la Pascua, agotan todo el inventario hasta el próximo año.
El proceso artesanal
El proceso de elaboración de cascarones comienza cuando alguien cocina huevos y separa la yema de la cáscara. Las cáscaras se dejan secar, se pintan de colores llamativos, se llenan de confeti y se cubren con papel de China.

“Hay que tener mucho cuidado al momento de quebrarlo, nada más por la punta, para que quede lo menos intacto, que sea un cascarón que se pueda llenar de confeti adecuadamente”, explicó Ocegueda.
El proceso completo puede tomar aproximadamente tres horas desde el secado hasta la revisión final del producto. Un alto porcentaje de los cascarones viene de México, aunque muchos llegan dañados y requieren limpieza adicional.

La familia comienza a prepararse para la próxima temporada inmediatamente después de terminar una, con ayuda de amistades que apoyan el esfuerzo.
Superando barreras
El camino hacia la maestría no fue fácil. Ocegueda tuvo que traer sus expedientes académicos de México, buscar aceptación en el programa y perseverar durante dos años de estudios intensivos.
Una maestra de inglés, Miss King, jugó un papel crucial en su preparación. “Ella me empujó mucho para el idioma, decir que aunque no lo tuviera el 100 por 100, estaba listo”, recordó.

Durante sus estudios, hubo momentos de duda. “Hay momentos donde dices: ¿qué estoy haciendo aquí? No voy a poder. Pero cuando traes ya un objetivo, la mente es poderosa para impulsarte”, dijo.
Su esposa fue un apoyo fundamental durante el proceso. “Le tengo que agradecer mucho a mi esposa, que fue un impulso importante de apoyarme a creer que sí podía”, dijo.
El día de su graduación fue inolvidable. “No me la creía. No creí que pudiera estar con mis compañeros. El momento de la graduación todavía más increíble, que no pensé que fuera a llegar a ese momento”, dijo Ocegueda.
Un mensaje de perseverancia
Para otros inmigrantes que enfrentan barreras similares, Ocegueda tiene un mensaje claro: “Tenemos que creer más en nosotros. Aunque este no sea nuestro país, nuestro idioma, tenemos que creer que sí podemos y romper todas nuestras barreras. Las barreras no están fuera. Muchas veces están internamente, que nosotros nos limitamos”.
Reconoce que el camino requiere esfuerzo. “Sí se puede, no va a ser fácil, se necesita mucho esfuerzo, pero sí podemos. Esas ganas van acompañadas de mucho esfuerzo y disciplina y sobre todo, esforzarnos en aprender el idioma de aquí”.
La comunidad de Lubbock ha recibido bien su negocio. “La gente acepta que alguien está haciendo un esfuerzo por trabajar y salir adelante y lo aprecian. Aunque no te compren el producto, te dan una sonrisa, un ánimo”, dijo.
Ocegueda agradece la oportunidad que Estados Unidos le ha brindado. “Con el agradecimiento a este grandioso país que nos ha brindado la oportunidad de desarrollarnos”, dijo.
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