Mujer de Lubbock recibe trasplante de hígado y pide a otros que cuiden su salud antes de que sea tarde
Melissa Licón batalló siete años contra la enfermedad del hígado graso no alcohólico antes de recibir un nuevo hígado en Dallas el 4 de febrero
LUBBOCK, Texas (Telemundo Lubbock) — Una mujer de Lubbock que pasó siete años luchando contra la enfermedad del hígado graso no alcohólico recibió un trasplante de hígado en Dallas el 4 de febrero y ahora se recupera mientras hace un llamado a otros para que tomen en serio su salud.
Melissa Licón, madre viuda de tres hijos adultos, dijo que su enfermedad comenzó en junio de 2018 cuando acudió al médico por lo que creyó era solo enrojecimiento y ardor en una pierna. Los médicos la hospitalizaron tras diagnosticarle sepsis. Durante esa misma hospitalización, descubrieron que padecía cirrosis hepática causada por la enfermedad del hígado graso no alcohólico, conocida como NAFLD por sus siglas en inglés — una condición que, según Licon, tiene antecedentes en su familia.
Negación y un punto de quiebre
Licon dijo que al principio se negó a aceptar el diagnóstico.
“Al principio estaba en una gran negación”, dijo Licón. “Seguía diciendo, no, eso no es verdad, porque he ido al médico varias veces y siempre me dijeron que todo estaba bien”.
Tras una segunda hospitalización y la advertencia de los médicos de que eventualmente necesitaría un trasplante, Licón dijo que la muerte de su esposo por enfermedad renal en etapa terminal en 2020 la impulsó a hacer un cambio.
“Pensé que mis hijos no pueden perderme por culpa de mi hígado”, dijo Licón. “Así que en 2022 fue cuando empecé a cuidarme y a estar más atenta a mi hígado”.
Ictericia y la lista de trasplantes
Durante una segunda infección en la pierna en 2022, los médicos detectaron ictericia en sus ojos e incluyeron a Licón en la lista de trasplantes. En los años siguientes, Licón enfrentó períodos de debilidad y hospitalizaciones repetidas.
En enero de 2026, su nivel de amoniaco subió de 69 a 278 en un solo día — un nivel que, según ella, apagó su cerebro por completo. Su hija la encontró sin respuesta en el baño y llamó a los servicios de emergencia.
“Me llevaron de urgencia al hospital”, dijo Licón. “El amoniaco hace que no sepas quién eres, qué estás haciendo, nada. Simplemente apaga tu cerebro”.
La llamada a Dallas
Los médicos trasladaron a Licón a Dallas, donde el 3 de febrero recibió la llamada informándole que había un hígado disponible. La mañana siguiente, el 4 de febrero, los cirujanos realizaron el trasplante.
“Mi cabeza empezó a dar vueltas por todos lados”, dijo Licon sobre el momento en que recibió la llamada. “¿Quién me va a llevar? ¿Quién va a cuidar mi carro? ¿Quién va a cuidar mi casa? ¿Quién va a cuidar a mis perros? ¿Cómo voy a pagar todas estas cuentas sin trabajar?”
Licón dijo que su familia respondió de inmediato. Su hermana la llevó a Dallas, su nuera — enfermera practicante en Amarillo — viajó para acompañarla, y su hija se encargó de la casa en Lubbock. Familiares organizaron rifas, una sesión fotográfica benéfica, una rifa del Super Bowl y un sorteo de boletos para un concierto de George Strait para ayudar a cubrir la renta, medicamentos y gastos de vida en Dallas. La hija de Licón también creó una página de GoFundMe.
Recuperación y un mensaje para todos
Licón dijo que ha sido hospitalizada tres veces desde el trasplante, pero describió su estado actual como bueno. Su hígado funciona bien, aunque los médicos monitorean sus riñones. Tiene una cita de seguimiento el jueves para determinar si puede regresar a Lubbock.
“En este momento me siento muy, muy bien”, dijo Licón.
Licón dijo que quiere que otros que enfrentan diagnósticos similares actúen sin miedo.
“No tengan miedo. Yo tuve miedo. Estaba muy asustada, pero lo hice”, dijo Licón. “Y les juro que es la vida nueva más increíble que Dios me ha dado. Es muy importante cuidarse. No hay vuelta atrás. Solo hay que seguir adelante”.
Licón también hizo un llamado directo a quienes padecen diabetes o hígado graso.
“Dejen de comer esos dulces. Dejen de comer esas pastas. Dejen de comer esos panes que hacen que el azúcar se acumule. Y si ya tienen hígado graso, dejen de tomar. Cuídense. Si está en la historia de la familia, denle seguimiento y hagan todo lo que puedan”.
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