Despiden a expresidente George H.W. Bush con elogios y humor

Despiden a expresidente George H.W. Bush con elogios y humor

Despiden a expresidente George H.W. Bush con elogios y humor

WASHINGTON (AP) — Estados Unidos se despidió el miércoles de George H.W. Bush con grandes elogios, salvas de cañones y tierno humor, celebrando la vida de un texano que dedicó toda su vida a servir en Washington y que fue el último presidente en combatir por Estados Unidos durante una guerra.

Tres expresidentes presenciaron en la Catedral Nacional de Washington mientras un cuarto —George W. Bush— se refería a su padre como “la más brillante de un millar de luminarias”.

Después de tres días de honras fúnebres en la capital, un avión de la Fuerza Aérea trasladó el féretro de Bush para un último servicio funerario en Houston y su entierro el jueves en el nicho de la familia en terrenos de la biblioteca presidencial de la Universidad Texas A&M en College Station. Será sepultado junto a Barbara Bush, su esposa durante 73 años, y Robin Bush, su hija que murió de leucemia a los 3 años de edad.

Su avión llegó la tarde del miércoles a Ellington Field a las afueras de Houston. Mientras una caravana trasladaba los restos de Bush a la iglesia de la familia, la St. Martin’s Episcopal, sobre una autopista interestatal cerrada al tránsito, cientos de conductores detenían sus vehículos del otro lado del camino para tomar fotografías y videos con sus teléfonos. El conductor de un camión cisterna subió a la parte más alta de su vehículo para tener una mejor vista, mientras que al menos 15 bomberos subieron a un par de camiones para presentar sus respetos.

Al llegar a la iglesia, el féretro de Bush fue recibido por una banda militar y el alcalde demócrata de Houston, Sylvester Turner.

El servicio funerario nacional en la catedral fue un tributo a un presidente, un patriarca y una era política en extinción que recompensaba el servicio militar y la responsabilidad pública. Estuvo salpicado de comparaciones indirectas al presidente Donald Trump, pero no consumido por las mismas, ya que los oradores se concentraron en la vida pública y la personalidad de Bush, además de hacer varias bromas sobre su lado más ameno.

Trump se sentó junto a su esposa. A su lado estaban tres expresidentes acompañados de sus esposas, un grupo que incluye a fuertes críticos de su presidencia y a su rival en las elecciones de 2016, Hillary Clinton. Fuera de unos cuantos saludos y ademanes, hubo poca interacción entre Trump y sus predecesores.

George W. Bush perdió la compostura brevemente hacia el final de su discurso al recordar a la hija que perdieron sus padres en 1953 y a su madre, quien falleció en abril. Dijo que le consuela saber que “papá nuevamente abraza a Robin y toma la mano de mamá”.

La familia ocupó la Casa Blanca durante 12 años: el 41er presidente durante un periodo, el 43ro durante dos. Jeb Bush intentó alargar la racha, pero cayó ante Trump en las primarias republicanas de 2016.

El mayor de los Bush fue “el último gran estadista”, dijo el historiador Jon Meacham en su discurso, “nuestro escudo” en momentos de peligro.

Pero después asumió una postura más agradable al recordar que Bush, durante un acto de campaña en una tienda departamental, estrechó la mano de un maniquí. En lugar de avergonzarse, solo declaró: “Nunca se sabe. Hay que preguntar”.

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Los periodistas de Associated Press Darlene Superville en Washington y Juan A. Lozano, David J. Phillip y Nomaan Merchant en Houston contribuyeron a este despacho.

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